Vuelos en el delta: exhumarán restos en el cementerio de Villa Paranacito
Llegan los profesionales del Equipo Argentino de Antropología Forense. Un periodista denunció los vuelos ante la Justicia Federal tras publicar un libro. Este viernes declara un represor: siguen la pista Rosario-Delta entrerriano.
En el marco de la causa que investiga posibles vuelos de la muerte en el Delta entrerriano, el lunes 30 y el martes 31 de agosto, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) realizará tareas de excavación y exhumación en el cementerio de Villa Paranacito. Trabajarán sobre siete sepulturas, las que fueron señaladas por quien trabajaba como enterrador durante aquella época y que al declarar como testigo hizo ese aporte que puede resultar fundamental para la causa. El hombre relató que en esa necrópolis hay aproximadamente siete cuerpos que fueron enterrados como NN. Dijo también que personal de diversas fuerzas de seguridad acercaban esos cadáveres hasta el muelle y se los dejaban allí tirados, para que él los enterrara.
Esta tarea se concretará el 30 y 31 de agosto. El EAAF, que ya estuvo hace 15 días inspeccionando el lugar, buscará en principio en las sepulturas señaladas y sobre las cuales la fiscal Josefina Minatta solicitó medidas de no innovar. En función de las labores que realicen, los antropólogos evaluarán si es necesario o no excavar y exhumar cuerpos en alguna otra área. La coordinación estará a cargo de Carlos Maco Somigliana junto a un grupo de profesionales del organismo reconocido internacionalmente por la búsqueda de restos de personas desaparecidas. Además, ya el 1 de febrero integrantes del Equipo llegaron hasta el Delta con el propósito de reconocer el terreno en general.
En 2012, después de la publicación del libro El lugar perfecto, donde el periodista Fabián Magnotta volcó el resultado de su profusa investigación con entrevistas a testigos del arrojamiento de cuerpos desde aviones y helicópteros, el mismo autor realizó una denuncia ante el Juzgado federal de Concepción del Uruguay que le dio cierto impulso a la pesquisa, pero no se avanzó en medidas concretas.
Con la incorporación en la conducción de la Fiscalía de Concepción del Uruguay de Josefina Minatta, esta causa para la búsqueda de restos de desaparecidos tomó un nuevo envión, que comenzó a cristalizarse en hechos a partir de 2020.
La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación se presentó como querellante y Minatta la convocó a una mesa de trabajo para abordar la investigación y trazar estrategias. “También fue importante pensar la comunicación, porque teníamos que dar con un montón de testigos, muchos de los cuales ya no vivían en la zona. Entonces también intervino el Registro Único de la Verdad de Entre Ríos, la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad de Gualeguaychú y luego se sumó la presentación de la querella de H.I.J.O.S. Regional Paraná”, contó Lucía Tejera, abogada en representación de Derechos Humanos de la Nación.
A partir de allí, en diciembre de 2020 se comenzaron a tomar una serie de testimonios, entre ellos el del periodista Fabián Magnotta, quien sumó más datos y nombres de testigos. El 25 de enero de 2021 el grupo de trabajo conformado para la investigación fue a reconocer el lugar y recabar información sobre estos hechos. “A partir de allí empezamos coordinadamente a pensar y solicitar medidas de prueba, no solamente testimoniales sino también relacionadas con archivo y con documentación que nos puedan dar algún tipo de indicio sobre de dónde podrían haber provenido estos vuelos. En ese trabajo que venimos llevando de más de ocho meses, dimos con la persona que en su momento trabajaba como sepulturero del cementerio de Villa Paranacito”, dijo Tejera.
El trabajador de la necrópolis isleña relató que, durante los años de la dictadura, personal de la Policía y de Prefectura Naval Argentina, en varias oportunidades le llevó cuerpos de personas fallecidas. Literalmente, dijo que se los dejaban tirados en el muelle del cementerio, sin cajón, sin identificación y sin ningún tipo de cuidados. La orden era que los enterrara de esa manera, como NN.
Uno de los inconvenientes con que se encontraron las investigadoras –son en su mayoría mujeres– es que en aquellos años Villa Paranacito era Junta de Gobierno y no se llevaba un registro de lo que se hacía en el cementerio. Sin embargo, a partir de 1984 los vecinos del pueblo reconstruyeron el libro de enterramientos a partir de diversos relatos orales de los habitantes. Entre esos relatos estaba el de Román Venencio, el sepulturero. Entonces, los NN en cuestión están registrados como enterrados en determinadas tumbas y allí trabajará el EAAF.
Dijo que los cadáveres “llegaron en el lanchón de Prefectura” por separado, no todos juntos, y que él recibía las “órdenes” de enterrarlos. Todos estaban dentro de bolsas negras y que al mirarlos se podía saber de qué lado estaban los pies y de qué lado la cabeza. Al manipularlos, notaba que los pies estaban atados. Los fue enterrando uno al lado del otro. Cuando vio que eran “varios” decidió armar un mapa del cementerio “para poder identificar bien en dónde quedarían luego”. Sobre el mapa, aseguró que lo entregó al municipio.
Las investigadoras dieron con un documento del cual surge que en 1976-1977 se creó la sección aviación del Segundo Cuerpo del Ejército en Fisherton, Rosario, lo cual es un dato que permite pensar en esta hipótesis. “Si uno mira desde el mapa, se puede ver la cercanía que hay desde allí con las islas. El río Paraná pasa por Rosario, San Nicolás, San Pedro, Ibicuy, Villa Paranacito, para juntarse con el río Uruguay y desembocar en el Río de la Plata”, acotó Lucía Tejera.
A esta línea de investigación abonan las diversas declaraciones del represor Eduardo Tucu Costanzo, un ex Personal Civil de Inteligencia del Segundo Cuerpo que en diversas causas hizo aportes a la búsqueda de la verdad. Por ejemplo, fue quien en el caso de los mellizos Valenzuela Negro (nacidos en cautiverio en el Hospital Militar de Paraná) dijo que la beba mujer había sido dejada por los integrantes de la patota en las puertas de un convento, lo cual fue corroborado y así se logró la restitución de la identidad de Sabrina Gullino Valenzuela Negro.
Coincidencias
Respecto de los vuelos, Costanzo dijo que otro represor de la misma patota, Marino González, era el encargado de arrojar cuerpos de los aviones. También dijo en otra de sus declaraciones que a los detenidos que fueron asesinados en el CCD La Intermedia –en las afueras de Rosario– los envolvieron con frazadas y los trasladaron en un camión Mercedes Benz 608 hacia el aeropuerto, donde fueron subidos a un avión. La misma noche, según El Tucu Costanzo, la madre de los mellizos, Raquel Negro, fue llevada a La Intermedia en el baúl de un auto, sin vida, desnuda y con las manos atadas, y la cargaron junto con los demás en el camión.
Los testigos que encontraron cadáveres en el Delta entrerriano, enredados en camalotes o aparecidos en orillas, dicen que estaban envueltos en frazadas o telas y que con manos y pies atados. Son datos que coinciden. El viernes 27 de agosto, cuando le tomen declaración testimonial de manera virtual, El Tucu podrá ampliar la información con que cuenta al respecto. Fuente: Uno Entre Ríos
Fuente: El Once




